Cómo tener una postura correcta y hablar sin palabras

¡Hola soldado!, En esta lección te enseño a portar bien tu uniforme, lo que la gente ve de inmediato en ti; todo líder lo debe portar de manera impecable. Y no me refiero a que estés a la moda en el vestir, ¡esas son mariconerías solo para la realeza!, acaso ¿eres tú de la casa real?.

Por uniforme me refiero a la postura correcta que debes tener cuando hablas, tus manos, tu cara, tus gestos, tu vista.

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Nada de balanceos sobre tus piernas, nada de manos cruzadas o acariciándose nerviosamente una a la otra, no quiero que des volteretas frente a los demás, no quiero miradas perdidas, ¡no!… debes adueñarte de la situación, que tu simple presencia demande atención ¿está claro?

La postura correcta de tu cuerpo

a) La forma de pararte

Tus piernas, ¿cómo están tus piernas?. No las quiero ver rígidas ni demasiado juntas, tienes que verte relajado pero no exageres, tan poco te pares a pierna abierta; es de muy mal gusto, tu público te puede percibir como agresivo y mostrarse desinteresado por lo que tengas que decirle. Cuida mucho la posición de tus piernas, pueden traicionarte.

Si tu intervención es por menos de 10 minutos, trata de no caminar… ¡quieto! adopta una sola posición, pero no rígida, puedes dar un paso atrás, uno adelante, solo no camines de un lado a otro.

Si lo haces, corres el riesgo de perder la atención de tus oyentes. Por el contrario, si tu plática, discurso o lo que te haya motivado a tomar la palabra es por más tiempo, entonces sí, puedes y debes desplazarte en el escenario de vez en cuando, incluso ir hasta donde se encuentran tus oyentes.

¿Qué, qué, qué, por qué me ves así?, ¿acaso no te ha quedado claro?.

postura correcta 02

b) Tus manos

Esas estorbosas manos que parecen no encontrar su lugar cuando estamos hablando a los demás. No dejes que se tomen una a la otra, que no se crucen los brazos, son síntomas de nerviosismo y no quiero que la gente te perciba nervioso.

¡Pon tus manos donde corresponde, la izquierda al lado izquierdo de tu cuerpo y la derecha al lado derecho!, no rectas, déjalas caer libremente, de forma natural.

Eso sí soldado, úsalas por favor para remarcar tus palabras, tus manos hablan con sus movimientos. Si algo que estás diciendo es muy importante, levanta el dedo índice de una de tus manos y sacude el puño como remarcando. Si vas a decir algo con fuerza o motivador, puño cerrado, no falla.

Alguna conclusión que tengas que emitir, abre tus dos brazos y muestra las palmas. Vas a señalar algún sentido como vista, oído, tacto… pues señala el órgano encargado de ello. Pero eso sí soldado, tus movimientos, deben coincidir con tus palabras. Sigue estos consejos que te acabo de dar y tendrás a quien te escuche comiendo de tu mano (o al menos, muy atento).

¿Qué te pasa?, ¿crees que ya terminamos?. ¡Tres vueltas al cuartel soldado para que aprendas a no cansarte de aprender… Uno, uno, uno, uno…!.

c) Tu rostro

Ahora vamos con tu rostro y no creas que estoy hablando de su aspecto, ¡eso no me interesa soldado!, lo que quiero es que sepas usarlo para comunicar asertivamente tu mensaje. No vas a contar un chiste con la cara dura ¿verdad?, ni tampoco contarías una tragedia con una sonrisa dibujada de oreja a oreja.

Tus gestos, tus expresiones faciales tienen que estar en sintonía con lo que estés diciendo.

d) Tu cabeza

¡También debe tener una postura correcta!, no cabizbajo, no, solo muestras temor, inseguridad. No muy alta la cabeza, caes mal, la gente te ve prepotente. Natural, la posición de tu cabeza natural, la barbilla en posición horizontal. Claro que puedes moverla de vez en cuando dependiendo de lo que estés diciendo.

e) Tu vista

Ahora vamos con la mirada. Los ojos son tu arma silenciosa, una mirada limpia, serena, clara, sincera, entusiasta es tu aliada para comunicarte con la gente.

Busca los ojos de tu interlocutor, no el suelo ni el techo ¡no! a tú interlocutor, si son varias personas, no tienes que mirarlos a todas pero sí hacerles sentir aunque sea de forma aleatoria que estás atento a ellas. ¡Míralas cuando hables!.

Puedes identificar algún gesto de aprobación que te motive a seguir como tienes planeada tu plática, charla o discurso; o bien puedes ver un gesto de desaprobación que te obligue a cambiar tus palabras o el sentido de las mismas. ¡Tienes que mirar el rostro, los ojos, la postura de quien te escucha!.

Solo así te darás cuenta de inmediato cómo lo estás haciendo.

Esta es la forma en como debes hablar a los demás cuando uses tú voz, con una postura correcta, soberbia, un manejo del espacio impecable, unas palabras nutridas con movimientos oportunos de tus manos, un rostro amable, con gestos y miradas congruentes con lo que estás diciendo.

Roma no se hizo en un día y por lo mismo tendrás que practicar mucho.

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¿Y tú qué opinas?