Cómo ser un líder: el noble camino óctuple

¡Hola Soldado!, tal vez hayas escuchado alguna vez o muchas la pregunta de “… ¿un líder nace o se hace?”. Menuda interrogante del abogado del diablo. Si me preguntas yo te responderé que las dos. Existen personas que en sus genes ya tienen impregnados los cromosomas del liderazgo y basta alguna situación crítica para que su personalidad los saque a relucir. Pero eso sí, hay otras que con el tiempo y las circunstancias van desarrollando esas aptitudes que hacen que los demás les sigan.

un líder nace o se hace

El cómo ser un buen líder requiere de un conjunto de habilidades que debes estar dispuesto a desarrollar o en su caso a aprender. El liderazgo no te lo va a dar un título, un nombramiento de jefe o un poder divino, ¡no!. El liderazgo es una forma de vida soldado y no es un traje que te puedas poner y quitar a tu antojo. Los líderes suelen comportarse de igual forma en todos los aspectos de su vida y eso es lo interesante. Así que escúchame bien recluta, para ser un auténtico líder debes:

1. Ser un maestro de la comunicación

Ante todo escucha a tus colaboradores y no los juzgues. Escucha para entender y comprender lo que te están diciendo. Una de las características del buen conversador es su capacidad de escucha; de hecho el adjetivo de “buen conversador” es aplicable a aquel que siempre tiene los oídos dispuestos y no al que habla y habla ¿está claro?. Pero eso sí, cuando prestes atención a las palabras de tu interlocutor, no solamente adoptes la posición de escucha, míralo a los ojos, interésate genuinamente por lo que dice, no lo interrumpas hasta que haya terminado.

Una vez que te toque a ti usar la palabra asegúrate de ser concreto en tus argumentos y no divagar con explicaciones o comentarios no acorde a la situación que están tratando. Se específico en el mensaje que quieres hacer llegar a tu interlocutor y asegúrate de que sea comprendido por éste. Una de las formas más efectivas de hacerlo es preguntando al otro si ha quedado claro, o si tiene alguna duda respecto de lo que has dicho. Esto último, además de que ayuda a desarrollar tu asertividad, te permite delegar efectivamente actividades, funciones y responsabilidades, sin mencionar que mejorará también tu capacidad para tratar con gente díficil y negociar efectivamente.

2. Ser decisivo y valiente

No temas al fracaso. Es mejor tomar acción que quedarse esperando el momento oportuno; éste raramente llega. Cualquier momento significa oportunidades, debes ser decisivo, encaminar las cosas y sobre la marcha hacer ajustes. Es mejor una decisión modificada que una decisión no tomada. La procastinación y la indecisión son fuentes de conflicto y enemigas del liderazgo.

tomar decisiones

3. Ser honesto y humilde

No puedes saber todo de los aspectos de tu trabajo, pide ayuda, consulta a los expertos o a quienes tienen las habilidades de las que tu careces. Rodéate de gente mejor que tú en los aspectos que sabes que a ti te fallan. No busques fortalecer las debilidades que tengas con estudio y preparación. Tal vez a ti no se te de ese aspecto y entonces es preferible buscar a quien si lo tiene. Se congruente en tu actuar, nunca prometas demasiado y cumple tus promesas. Muéstrate dispuesto a tener desacuerdos con la gente cuando emitas opiniones e ideas controversiales, ello te permitirá fortalecer tus argumentos y tomar mejores decisiones, además de que tu equipo te verá como alguien que sabe escuchar y toma en cuenta sus recomendaciones. ¡Hazme caso soldado!, no puedes saber todo en la vida, tienes que echar mano de la gente que te rodea.

4. Ser curioso

Nunca dejes de aprender, párate sobre los hombres de los gigantes, encuentra un mentor. Debes mantener el aprendizaje durante toda tu vida; lee buenos libros, participa en grupos de mastermind, comparta tus ideas y posturas cada que te sea posible. Ello te permitirá escuchar retroalimentación y continuar aprendiendo. Toma nota de las enseñanzas que proporcionan las situación difíciles y complicadas, escribe diariamente tu libro de vida. Y no me refiero a un “querido diario”, ¡no, esas son mariconerías! escribe esa experiencia del día que hayas manejado muy bien, detalla cómo lo hiciste o bien, describe ese problema que aún no has podido resolver. Se trata de que lleves un registro de tu camino al liderazgo. No te vayas a dormir hasta que no hayas escrito en este libro de tu vida… ¿escuchaste?.

 5. Ser productivo

No pierdas el tiempo en tonterías y actividades que no aportan valor a tu misión y sobre todo, no hagas que tus colaboradores o equipo de trabajo también lo pierdan. Antes de convocar a una reunión, verifica que realmente sea necesaria; hay ocasiones en que con solo hablar con uno o dos miembros de tu equipo, ese problema que te inquieta podría quedar resuelto sin involucrar a los demás. Si en definitiva es inevitable esa reunión, cuida de que no vaya más allá de una hora, prepara una orden del día y procura no divagar ni que los demás se extiendan en argumentos que no ayuden a resolver la situación. Mantén en todo momento el control y cuida de tus emociones y de las emociones de los demás; aquello se puede volver un caldo de sentimientos improductivos. Sé concreto en tus determinaciones después de haber escuchado a todos y verifica que los demás estén de acuerdo; si no, realiza los ajustes que sean necesarios.

Revisa tus correos electrónicos en momentos del día específicos y no tengas abierta tu sesión siempre, dedica también un tiempo específico a llamadas telefónicas, desactiva las  notificaciones y no te distraigas con las redes sociales, déjalas precisamente para los momentos de ocio y descanso, fines de semana, etc. Con todo ésto, no está demás que leas Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, aquí encontrarás un resumen.

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6. Ser un maestro de tus emociones

Debes tener una inteligencia emocional desarrollada. quién cuenta con ella, es capaz de expresar las ideas y argumentos más controversiales sin ofender a nadie. Además, es hábil en el trato con la gente porque sabe cómo hablarles de manera que se eviten confrontaciones. Incluso, es capaz de intervenir en una discusión que no le atañe y se le visualiza como mediador, lo que le merece respeto y autoridad. Ésta es una de las principales características del líder; si cuentas con ella, las ganancias que se obtienen son muchas tanto en aprecio, amigos y soluciones.

7. Ser un maestro, no un jefe

Transmite tu pasión auténticamente, enseña a los demás eso que te apasiona. Diles cómo hacerlo y disfrutarlo a la vez. Tus colaboradores apreciarán la emoción con la que tú haces las cosas y te imitarán por contagio. No te reserves los trucos y estrategias, compártelas. Ello te permitirá ampliar tu influencia y hacer más con ayuda de tus colaboradores. Quien no hace esto, lamento decirte que solo es un jefe, controlador y celoso, una presa fácil del fracaso y un desertor del ejército del Liderazgo, un patroncillo del montón… me causan náuseas estos tipos.

8. Ser un ejemplo

Las acciones son más elocuentes que las palabras, si promueves respeto, respeta tú, si pides puntualidad, se puntal. Si pides colaboración, colabora tú con los demás miembros de tu equipo… lo que quieras que los demás hagan, hazlo tu primero. De esta manera estarás mostrando congruencia y los demás verán en ti un modelo a seguir.

Este es el noble camino óctuple del liderazgo. Si realmente tomas en serio lo de convertirte en un líder, deberás seguirlo para lograr eficiencia, productividad, lealtad de tu pelotón y sobre todo, conseguir muchas victorias. Así que… ¿qué esperas? ¡Levantaos, de pie!, te quiero practicando esto que has aprendido, sé que te gustó, puedo ver una sonrisa en tu cara ¡andando soldado!… ¡uno, dos, uno, dos, uno, dos!

 

¿Y tú qué opinas?