Los 7 hábitos del líder y cómo controlar los nervios

¡Hola soldado!, todo líder aunque sea rudo, siente nervios alguna vez cuando tiene que hablar en público. Yo, siendo sargento mayor, he tenido ese cosquilleo en la barriga, frío en las manos, piernas temblorosas cuando el micrófono está en mi mano. ¿te parece conocido?… cómo controlar los nervios es lo que aquí te enseño.

No me negarás que lo más frustrante es que tus principales armas parecen atorarse; tu voz se quiebra, las mandíbulas se ponen pesadas, la garganta no abre, tus palabras no salen y lo que es peor, tus pensamientos no llegan a tu lengua ¿cierto?.

cómo controlar los nervios 01

Cómo controlar los nervios

Nadie, créemelo, nadie en este mundo, ningún líder por muy conocido o respetado que sea, deja de sentir estas reacciones cuando tiene que hablar en público; siempre están presentes esos nervios en forma de panico escénico, en menor o mayor grado pero siempre presentes…

No te preocupes, solo es una señal de que estás vivo. En este momento, te enseñaré cómo controlar los nervios, dominar y someter a ese enemigo invisible… vamos a mostrarle quien manda ¿está claro?.

Estos son los siete hábitos que deberás adoptar la próxima vez que tengas que hablar en público:

cómo controlar los nervios 02

1. No te presentes ante un público a improvisar

Saber cómo hacer un discurso implica el que sepas de qué vas a hablar y para qué vas a hablar. Si tomas un micrófono sin saber qué decir, estás acabado. Lo que digas debe tener coherencia y estar bien organizado. Esto no significa que debes saberte de memoria el discurso, no, solo grábate las ideas principales y practica lo que vas a decir.

2. Llega temprano al lugar donde hablarás

Revisa la sala, busca el atril, habla por el micrófono. Camina alrededor de donde estarán sentados tus oyentes, así conocerás el campo de batalla. Conoce a tu público, dale la bienvenida a medida que van llegando, conversa con ellos. Es más fácil hablarle a conocidos que a desconocidos ¿no lo crees?.

3. Piensa con entusiasmo en la victoria que obtendrás

Piensa en ello antes de poner un pie en el escenario; esto da bastante confianza. Si puedes, aíslate un poco antes de entrar a escena, visualízate triunfante, diciendo el mejor discurso jamás pronunciado. Haz 5 respiraciones profundas con retención de aire, aspira en 5 segundos, retén 10 segundos, espira en 5 segundos.

Calienta la voz como te he dicho, practica tu dicción, tararea con la garganta sin abrir la boca, algún fragmento de una canción. Haz vibrar tu lengua simulando el sonido de un motor, mueve tu mandíbula tal cual lo hacen los boxeadores antes de subir al ring. Este paso es vital, funciona… ¿queda claro?. No te escucho decir ¡Señor, sí señor!

4. No pronuncies ninguna palabra inmediatamente cuando estés en posición

En el atril o con el micrófono en mano, … ¡espera!, primero mira a los ojos a audiencia por 5 segundos, sonríe naturalmente, que tu rostro le muestre que no le tienes miedo, que tu silencio demande y exija su atención.

Si soldado, con esto demuestras categoría, tranquilidad y confianza; no importa si vas hablarle a 10, 100 o 1000 personas, el doble de ojos te estarán mirando y ¿sabes qué? ¡tú mandas!.

5. Di una frase impactante que por sí misma le diga al público de qué vas a hablar

Esto es lo primero que debe salir de tu boca. Nada de “buenos días”, “buenas tardes” o “buenas noches” cuando ya alguien más lo ha dicho. Tampoco digas tonterías como “no vengo preparado”, “estoy enfermo” … a la gente le importa un cacahuate esto.

Y hazme un favor, no te minimices diciendo “en mi pobre opinión” o “con mis escasos conocimientos”, ¡éstas son patadas en los bajos!.

6. Usa tu voz como si fuera un instrumento musical

Juega con ella, cambia el volumen, haz pausas de vez en cuando. Eso sí, no aburras al público, cuenta anécdotas si es conveniente, pero no te alargues demasiado, los discursos más efectivos suelen ser cortos. Cierra tu intervención con fuerza, de forma persuasiva, vigorosa y entusiasta, deja a la gente con ganas de más.

Puedes utilizar una frase de cierre acorde a tu discurso, un llamado a la acción, algo motivante. El público aplaudirá sin lugar a dudas, ya sea porque les gustó lo que dijiste o bien porque les dio gusto que terminaras, pero que mejor que se pongan de pie para aplaudirte no.

7. Jamás digas “gracias”

Ni el clásico “he dicho” cuando te retires, eso ya pasó de moda. Basta con hacer alguna inclinación respetuosa con la cabeza, permanecer de pie unos segundos y descender con naturalidad del escenario.

Si no eres capaz de adoptar estos hábitos, como líder estás acabado. Practica estos hábitos si no quieres hacer el ridículo el resto de tu vida. Nos vemos en la próxima.

¿Y tú qué opinas?